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| El FW-44 Stieglitz LV-YZP aún
con su matriculación argentina en perfecto estado de
conservación. Detrás, un antiguo Caribú del Ejército del Aire
(foto Noemí Santolaria). |
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CONSERVACIÓN
FIO: Un trabajo
encomiable
Como es costumbre ya,
el primer domingo de cada mes (excepto agosto y enero), el pasado 5 de
diciembre la Fundación Infante de Orleáns (FIO) realizó su
habitual exhibición estática y en vuelo con su amplio parque de
aeronaves históricas. La fría y ventosa mañana de domingo no impidió que
numeroso público se acercara al primer aeródromo español para disfrutar
del singular espectáculo aeronáutico. Cabe destacar el carácter
respetuoso del publico asistente, que en todo momento atendió las
indicaciones dadas por megafonía y que respetó al material exhibido como
si fuesen delicadas obras de arte del madrileño museo del Prado (en vez
de duras máquinas diseñadas para rudos trabajos baja cualquier condición
atmosférica).
Recibieron al público
catorce aeronaves dispuestas para su exhibición sobre un espacio de
césped, lo cual contribuye en cierta medida a la ambientación histórica,
aunque el más moderno Saeta y un Bücker permanecía sobre la plataforma
de cemento lindera, todo esto a pocos metros del hangar museo de la FIO.
En dicho hangar es donde son guardadas y mantenidas las aeronaves
normalmente para la exhibición continua de las mismas, funcionando como
museo abierto al público.
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| Un viejo conocido a ambos lados
del Atlántico: el Stearman EC-FNM (ex LV-HDT y ARA 0325/1-E-74)
lucia impecable en la presentación estática (foto Noemí
Santolaria). |
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Básicamente, y como es
habitual, la jornada se dividió en tres partes: exhibición estática,
puesta en marcha de las aeronaves y posterior vuelo. Durante la
exposición en tierra, el público no solo pudo disfrutar del material y
del excelente trabajo del equipo de la FIO, si no que también tuvo
oportunidad de conversar con los propios integrantes de la fundación, ya
sean pilotos o personal técnico de mantenimiento. También hubo lugar
para una pequeña ceremonia institucional de entrega de premios y
reconocimientos y el sorteo entre los socios de la FIO de una plaza para
volar en uno de los aviones en el momento de la exhibición aérea. Los
entusiastas también dispusieron de una tienda de recuerdos donde
adquirir diverso tipo de material relacionado con la aviación. La
atención al visitante se completó con un servicio de cafetería ubicado
fuera del recinto de exhibición, pero con vistas a este.
Cabe destacar que
durante el período de exhibición estática, se presento oficialmente a la
nueva nave insignia de la FIO, el Beechcraft C-45H EC-ASJ con los
colores de la compañía Spantax, que tras un periodo de inactividad de 10
años volvió a recuperar protagonismo y a surcar los cielos madrileños.
Puesta en marcha y
exhibición en vuelo
Concluida la exhibición
estática de las aeronaves, las ceremonias conmemorativas, homenajes,
etc., se le pidió al público que se retirase a la zona de seguridad para
proceder al arranque de los motores. Todo un espectáculo en si mismo,
comenzó con la puesta en marcha del Beech 18, los Texans, el Stearman, y
así sucesivamente con todos los aviones expuestos, exceptuando al FW-44
LV-YZP, que permaneció en tierra.
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| El completo espectáculo de la
FIO ofrecía tomas como esta, donde dos o más aeronaves (según el
caso) realizaban pasadas en formación sobre la pista 10-28 de
Cuatro Vientos. Aquí, dos T-6 Texans acompañan al Twin Beech
EC-ASJ con el esquema de Spantax (foto Fernando L. Puppio Guzmán). |
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De esta manera,
siguiendo al C-45, todos los aviones fueron rodando lentamente a la
cabecera 10 de Cuatro Vientos. Una vez que las máquinas abandonaron la
zona de exposición, el público regreso a la misma para poder seguir a
menor distancia la exhibición y no perder detalle. Entre tanto el
espacio aéreo de Cuatro Vientos fue cerrado al resto de operaciones
(excepto emergencias) para que las performances que realizaron los
pilotos la FIO transcurriesen con total tranquilidad y seguridad.
Las máquinas fueron
decolando una a una (excepto el Miles Falcon Six, que regresó a
plataforma), realizando una pasada adicional sobre la pista para que el
público fuera abriendo boca. A posteriori las máquinas volaban a una
zona de espera, donde permanecerían esperando su turno de lucimiento
frente al expectante publico.
Con todas las aeronaves
en el aire, comenzó el show con un vuelo en formación del Consolidated
Fleet y el Boeing Stearman. Con ellos el público disfrutó no solo de dos
antiguas glorias de la avivación, sino también de una envidiable pericia
por parte de los pilotos quienes supieron mantener en formación a dos
aviones de distintas performances a pesar del insistente viento que
había. A decir verdad, Eolo puso a prueba la profesionalidad de todos
los pilotos y la resistencia de las máquinas.
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| El Bü-131 Jüngmann EC-YTC con
esquema español y en la muestra estática (foto Fernando L. Puppio Guzmán). |
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El show continuó con
diversas actuaciones en solitario de las aeronaves: La acrobacia aérea
estuvo a cargo de un Pitts y un fabuloso trío compuesto por los dos
Texans y el C-45. Mas tarde continuaron los entrenadores a solas,
demostrando los Texans su confiabilidad para hacer diversas acrobacias
en formación y que esas células y motores aun están en forma para volar
por muchos años. El cierre estuvo a cargo del Saeta, que con sus motores
Marboré en plena forma hizo paras pasadas sobre el eje de la pista,
siendo la ultima aeronave en tomar tierra y dirigirse a la plataforma de
estacionamiento (esto ya inmediatamente delante del hangar de la FIO).
De esta manera se dio por despedido el año, invitando a regresar a todos
los entusiastas el próximo primer domingo de febrero del 2005.
Fernando L. Puppio Guzmán
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